Periodismo literario: Rodolfo Walsh, la no ficción y el fusilado que vive (23/05/2008)

La Biblioteca, la seccion de literatura non fiction sobre periodistas. En esta ocasión, un informe sobre Rodolfo Walsh. Por Alejo Álvarez.

“…Ha llegado el momento. Lo señala un diálogo breve, impresionante.
-¿Qué nos van a hacer? –pregunta uno.
-¡Camine para adelante! –le responden.
-¡Nosotros somos inocentes! –gritan varios.
-No tengan miedo –les contestan-. No les vamos a hacer nada. ¡NO LES VAMOS A HACER NADA!”

(Fragmento del capítulo 23. Operación masacre.)

Es el inicio del capítulo 23 de Operación Masacre, el célebre libro de Rodolfo J. Walsh. Esta obra puede ser considerada como una de las primeras novelas “no ficción” en el país y en el mundo. Parte del “nuevo periodismo” (new journalism): la aplicación de elementos novelescos en una investigación periodística.

Audio:

“El periodismo es serio o es una farsa, sin términos medios”, dijo el escritor. Y lo demostró con la profunda investigación que llevó a cabo y que podemos aprecias a través de los innumerables detalles, datos, horarios, nombres e informaciones que muestra y da a conocer a través de Operación Masacre. Dueño de un estilo propio y nunca antes visto. Interminables situaciones que duran minutos apenas pero están plagadas de una gran cantidad de detalles escalofriantes, la sencilla pero minuciosa descripción de cada personaje y sus pensamientos, la prolongación de situaciones que dan a entender el cómo vivieron los sobrevivientes aquellos momentos, depresivas y grises representaciones de los lugares a los que fueron llevados son entonces algunos de los recursos que implementa. Aquí uno sabe lo que sucedió, quiénes murieron, quiénes sobrevivieron, pero sigue leyendo. Aquí no hay ficción, hay realidad.

En el libro Operación Masacre, relata el fusilamiento de civiles –supuestos revolucionarios- en los basurales de José León Suárez el 9 de junio de 1956.
El libro se desarrolla durante la primer conjetura que se da aquella noche: la ley marcial y la minuciosa investigación sobre horarios, minutos y hasta segundos en los que es publicada la ley. De ahí en más, relata los desenlaces que trascienden durante la madrugada y los futuros sucesos que concluirán en la falta de sentencia y juicio hacia los responsables de la masacre. Durante doce años continuó el autor ultimando detalles, publicación tras publicación, reedición tras reedición. La novela es una exacta prueba de lo que significa una investigación periodística y, a la vez, una penosa realidad que invadió a la Argentina: la impunidad.

La siguiente investigación de Walsh, fue el asesinato de Rosendo García y de otros dos sindicalistas en el famoso bar La Real de Avellaneda. ¿Quién mató a Rosendo? fue el título del libro publicado un año después. En él Walsh reconstruyó a través de testimonios, la discusión y el tiroteo ocurrido en el bar demostrando fehacientes pruebas contra el principal sospechoso, Augusto Vandor; y la lucha del poder dentro de la CGT como posible causante. Y, a través de él, muestra también el drama del sindicalismo peronista a partir de 1955.

Luego, en 1958 llegó el Caso Satanowsky. Al igual que Operación Masacre, Walsh recolectó una gran cantidad de datos en lo que fue otra investigación minuciosa. El relato cuenta el desenlace de la vida de Marcos Satanowsky, uno de los abogados más importantes del país en ese momento. Satanowsky defendía a Peralta Ramos como propietario del diario La Razón, cuando la dictadura en poder quería apropiárselo. Hecho que Walsh marca como posible móvil del crimen. Pero, El caso Satanowsky no solo relata el asesinato del Dr. Satanowsky sino, más aun, reveló la profunda corrupción de un régimen que intentaba resolver mediante un grupo parapolicial, armado por la SIDE, la propiedad del diario La Razón.

Sobre los cuerpos tendidos en el basural, a la luz de los faros donde hierve el humo acre de la pólvora, flotan algunos gemidos. Un nuevo crepitar de balazos parece concluir con ellos. Pero de pronto Livraga, que sigue inmóvil e inadvertido en el lugar en que cayó, escucha la voz desgarradora de su amigo Rodríguez, que dice:
–Mátenme! ¡No me dejen así! ¡Mátenme!
Y ahora sí, tienen piedad de él y lo ultiman.

(Fragmento del capítulo 23. Operación masacre.)

“Hay un fusilado que vive”, esas fueron las cinco palabras que cambiaron el rumbo de Rodolfo Walsh. A través de su trilogía periodística logró captar momentos nefastos de nuestra historia y, más aun, alcanzar un rango y un desarrollo periodístico, pocas veces visto. “El periodismo es serio o es una farsa, sin términos medios”, dijo y repetimos. Y lo demostró. El autor no solo realizó investigaciones durante las cuales corría riesgo su vida, no solo se involucró en cada una de las historias, no solo marcó un quiebre dentro de la literatura sino que, más aun, su vida fue el precio que tuvo que pagar. Walsh buscó la verdad y la veracidad de los hechos a extremos inhóspitos, de maneras obsesivas, analíticamente, detalladamente. Lo hizo durante más de treinta años, a pie de hoja, con letras de sangre, lo hizo, como diría él “Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano”.

Walsh nació en 1926, en la localidad de Choele-Choel, perteneciente a la provincia de Río Negro. Se casó con Elina Tejerina, con quien tuvo dos hijas: Victoria y Patricia. Desde joven estuvo relacionado con la creación de libros. Corrector de pruebas, traductor, editor de antologías y autor. Comenzó escribiendo cuentos para la editorial Leoplán. Su especialidad, o por lo menos su obra más abundante, fueron los cuentos policiales. En 1976 y por causa de la censura impuesta durante la dictadura, Walsh crea ANCLA (agencias de noticias clandestinas) “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”. Periodista, escritor, militante político, padre, asesinado, desaparecido. Eso era Walsh. Eso fue hasta el 25 de marzo de 1977.

Entonces, el 25 de marzo de 1977 resultó sorprendido por un grupo de tareas de la ESMA y asesinado a balazos en plena vía pública. Su cuerpo desapareció y, según declaraciones de detenidos en la ESMA, fue expuesto a ellos. El día anterior Walsh había escrito la carta abierta de un escritor a la junta militar, la cual sentenciaba “lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”. Walsh acababa de depositar los primeros ejemplares en el buzón cuando fue interceptado en el cruce de las avenidas San Juan y Entre Ríos. Sus últimas líneas escritas fueron “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

Anuncios

5 comments

  1. En el relato Sí hay ficción en cierto punto. Walsh utiliza procedimientos de ficción, propiamente literaros para hacer un relato atrapante, intrigante, e interesante, tanto como para crear una realidad que nos quiere hacer creer: la ley marcial fue puesta en marcha depués de que los ‘fusilados’ fueran apresados.
    Si no fuera por esto, no se lo consideraría literatura, sería un mero relato periodístico.

    1. es una realidad que ocurrió ,son hecho reales no algo que nos quiere hacer creer. el estilo de este autor es la no ficción , el mismo lo creo osea que no hay ficción.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s